La práctica de enterrar botellas de sotol bajo tierra, una antigua costumbre vinculada a la producción y el consumo de esta emblemática bebida chihuahuense, se encamina a resurgir como parte de las tradiciones culturales del estado, buscando rescatar una técnica ancestral que forma parte de la identidad local.
Una costumbre del desierto
Históricamente, los habitantes y productores de la región utilizaban el método de enterrar este destilado para diversos fines: desde madurarlo bajo condiciones estables, hasta protegerlo de las temperaturas extremas del desierto, o bien, para reservarlo bajo tierra hasta la llegada de celebraciones familiares y fechas especiales. Con la modernización de los procesos comerciales, esta técnica artesanal fue perdiendo terreno, pero el renovado interés por las raíces de la bebida ha impulsado su recuperación.
Rescate del patrimonio cultural
El sotol, bebida con denominación de origen extraída de la planta endémica del desierto chihuahuense, representa uno de los principales activos gastronómicos y culturales de la entidad. La iniciativa de retomar su resguardo bajo tierra busca no solo conservar el legado histórico de las comunidades sotoleras, sino también explorar los perfiles únicos que el reposo tradicional otorga al destilado.
En la actualidad, la revitalización de esta práctica se perfila como un atractivo adicional para el turismo cultural en Chihuahua, promoviendo el valor artesanal del sotol y acercando a las nuevas generaciones a las costumbres históricas del norte de México.







