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Mil reses diarias cruzan a EU por San Jerónimo

Personal inspeccionando corrales de ganado bovino en la estación de exportación fronteriza de San Jerónimo en Chihuahua

La actividad ganadera en la frontera norte recupera su dinamismo tras más de un año de complicaciones logísticas y sanitarias. La exportación de ganado bovino chihuahuense hacia los Estados Unidos ha comenzado a tomar un ritmo acelerado a través del puerto fronterizo de San Jerónimo, alcanzando un promedio sostenido de mil cabezas diarias. Este flujo comercial marca un momento clave para la recuperación económica del sector primario en el estado, luego de enfrentar una interrupción de 16 meses debido a las restricciones impuestas por las autoridades estadounidenses por la crisis del gusano barrenador.

Una reapertura gradual y exitosa

El cruce fronterizo que conecta a San Jerónimo, Chihuahua, con Santa Teresa, Nuevo México, reabrió oficialmente sus puertas al ganado mexicano el pasado 24 de septiembre de 2026. Según los acuerdos binacionales, la reanudación de las exportaciones fue diseñada para ser gradual. Durante la primera semana de operaciones, se estableció un límite máximo de 800 cabezas de ganado por día, permitiendo que tanto el personal mexicano como el estadounidense se adaptaran a los nuevos protocolos de inspección sin comprometer la fluidez del puerto.

Conforme avanzaron los días y se comprobó la eficacia de las medidas sanitarias implementadas, el flujo aumentó. Actualmente, la cifra se ha estabilizado en las mil cabezas diarias, y las proyecciones conjuntas de las autoridades de sanidad y los exportadores indican que para la cuarta semana de apertura se alcanzarán los mil 500 animales procesados por día. Este volumen acercará gradualmente a Chihuahua a sus cifras históricas de exportación, consolidando nuevamente al estado como uno de los líderes indiscutibles en la proveeduría de ganado bovino en pie para el mercado estadounidense.

Inversiones y adecuaciones sanitarias sin precedentes

La reapertura no fue un proceso sencillo y requirió una profunda transformación en la manera de procesar a los animales antes de su cruce internacional. El cierre previo, dictado por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), se basó en el temor a la propagación del gusano barrenador del ganado, un parásito que puede causar estragos irreparables en la industria cárnica norteamericana. Chihuahua, habiendo detectado decenas de casos activos en múltiples municipios, tuvo que reaccionar de manera contundente.

Para recuperar la confianza de las autoridades estadounidenses, el Gobierno de Chihuahua, de la mano con el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) y los productores pecuarios de la región, invirtieron en la reingeniería de las instalaciones de preinspección e inspección. Entre las principales modificaciones en los corrales de San Jerónimo destacan:

  • Construcción de mangas de manejo cerradas que impiden el contacto de los animales con moscas u otros vectores durante las inspecciones físicas.
  • Instalación de baños garrapaticidas de inmersión y aspersión de alta eficiencia tecnológica.
  • Implementación de áreas de cuarentena especializadas con mallas perimetrales de seguridad biológica.
  • Protocolos estrictos de revisión veterinaria individual antes de emitir los certificados de cruce.

Estas adecuaciones han reducido al mínimo el riesgo de diseminación del parásito y sentaron un nuevo estándar en las operaciones de comercio binacional. Los ganaderos locales señalan que, si bien estas medidas aumentan los costos operativos y el tiempo de espera por cada lote, representan la única vía sostenible para mantener la frontera abierta a largo plazo.

Impacto económico en el sector primario de Chihuahua

El impacto económico de cruzar mil reses al día trasciende las ganancias inmediatas de los rancheros. La exportación de ganado en pie es un motor económico fundamental que activa una cadena de valor extensa en el estado. Desde los transportistas que movilizan a los animales desde los ranchos en la sierra, el centro y el noroeste de la entidad, hasta los proveedores de forrajes, medicamentos veterinarios y servicios aduanales; miles de familias chihuahuenses dependen de que este flujo no se detenga.

Durante los 16 meses de cierre intermitente y restricciones, muchos ganaderos se vieron forzados a retener a sus animales, asumiendo los elevados costos de alimentación prolongada o malbaratando sus becerros en el mercado nacional. La saturación de los agostaderos y el aumento en los costos de producción golpearon fuertemente la rentabilidad de las unidades de producción pecuaria. Hoy, el cruce diario de mil cabezas representa un desahogo financiero vital, permitiendo a los productores capitalizarse antes de la llegada del invierno.

Puerto Palomas se prepara para su reapertura

Mientras San Jerónimo acapara por el momento toda la carga de exportación hacia Nuevo México, las autoridades ya trabajan para ampliar la capacidad logística del estado. Se ha confirmado que adecuaciones similares de bioseguridad ya concluyeron en la estación cuarentenaria de Puerto Palomas, Chihuahua.

La apertura de Palomas es una de las noticias más esperadas por los productores del noroeste del estado. Contar con más instalaciones habilitadas permitirá diversificar las rutas logísticas, evitar embudos en San Jerónimo y dar salida eficiente a una mayor producción nacional. Se espera que, una vez que el USDA certifique las instalaciones de Palomas, el volumen total de ganado exportado por Chihuahua experimente un nuevo salto significativo.

Retos a futuro para los productores

A pesar del panorama alentador en las aduanas, el sector enfrenta retos importantes que requieren atención inmediata. Por un lado, la erradicación total del gusano barrenador en el territorio estatal sigue siendo una asignatura pendiente. Las campañas zoosanitarias deben mantenerse activas y en constante vigilancia epidemiológica, pues cualquier brote descontrolado podría significar un nuevo e inminente cierre de la frontera.

Además, a nivel comercial, las asociaciones ganaderas han manifestado su preocupación ante posibles nuevas importaciones de carne de res con arancel cero desde otros países hacia México, lo que podría deprimir los precios del mercado interno. Los productores insisten en que el gobierno debe priorizar y proteger la competitividad del ganadero nacional, quien cumple con las normas de calidad más estrictas del mundo para lograr posicionar su producto en el extranjero.

El dinamismo actual en San Jerónimo demuestra la capacidad de adaptación y resiliencia de los ganaderos chihuahuenses. Con mil reses diarias cruzando exitosamente la línea fronteriza, el estado reafirma su vocación agropecuaria y la excelencia genética de sus animales, que siguen siendo altamente demandados en los corrales de engorda de Estados Unidos.

¿Consideras que las nuevas medidas sanitarias ayudarán a mantener la exportación de ganado sin futuras interrupciones? ¡Comparte tu opinión!

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